lunes, 20 de julio de 2009

"Tildando" al mundo

Ejemplo de la cruzada que nuestro aguerrido y simpático "acentuador" ha emprendido


Un español inició en México una campaña para corregir la ortografía de anuncios publicitarios con la colocación de pegatinas en forma de acentos, un movimiento que tenía como fin sólo conseguir un ingreso extra y que ahora se ha extendido a otros países de América Latina. "¡Todo me desbordó; ya hay gente haciendo lo mismo en Argentina y en Perú!", dice sorprendido a AFP Pablo Zulaica, de 26 años, autor del 'Programa de reinserción de acentos en la vía pública'.
La cruzada por la buena acentuación que inició en solitario hace apenas tres semanas en el centro de la Ciudad de México es simple: consiste en colocar las pegatinas en forma de acentos y acentos tachados disponibles en su 'blog' con explicaciones gramaticales.
"Esta palabra se acentúa porque forma hiato en la vocal cerrada (i o u)", es una de las explicaciones que tienen las pegatinas blancas que ya pegadas "siempre provocan una sonrisa; ahora es ante todo una actividad lúdica y estética", añade.
"Siempre pido permiso para pegar los acentos y si no veo muy dispuestas a las personas en cuestión se los dejo para que ellas mismas lo peguen", comenta Zulaica, que lo mismo ha corregido anuncios de campañas políticas como las patrullas mexicanas que sin excepción todas dicen 'POLICIA'.
"A todos nos dijeron que las mayúsculas no se acentúan, pero la Real Academia Española jamás ha dicho eso", aclara.
La búsqueda de los acentos perdidos tenía en un inicio como objetivo "encontrar otra forma de ingreso; ya me había perdido un par de cosas por falta de dinero, como un curso de literatura, y otras cosas", relata.
Un día, prosigue, "hablando con un grupo de amigos sobre la faltas ortográficas que hay en los anuncios, se me ocurrió salir a la calle a pegar los acentos porque con 'spray' era muy agresivo".
En un inicio las pegatinas sólo tenían datos personales "por si alguien quería contratarme" como corrector.
Se añadieron después los argumentos ortográficos y ahora "llegaron las letras también para pegar" donde faltan, dice Zulaica.
El joven corrector sí ha logrado recibir llamadas laborales, pero que ha rechazado porque ahora siente "mayor responsabilidad" con su 'blog', un punto de referencia obligado para los "obsesivos ortográficos".

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